Silencio
Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Depeche Mode, Enjoy the silence
El pasado fin de semana disfruté de un retiro de silencio organizado y guiado por la maravillosa Juana Pérez Briz. El torrente de la vida en muchas ocasiones nos impulsa a parar, tomar distancia y escucharse a uno mismo.
Diría que un retiro de silencio, que consiste (aunque no únicamente) en no pronunciar palabra mientras convives con un grupo de personas durante unos días no es para todo el mundo. Pero me equivocaría al afirmarlo: realmente todos podemos cultivar el silencio, lo que sí me parece crucial es el momento en el que se hace. Creo que de algún modo tu cuerpo y tu mente te lo han de pedir para que luego realmente sea una experiencia de gozo y de provecho. Y ahora era el momento, mi momento.
El objetivo del retiro era que entendiéramos que el silencio es un tesoro. Y vaya si lo es. Para empezar, a las pocas horas de no hablar la mente entra en un estado que me resulta complicado describir pero del que sí puedo decir que provoca una calma y un equilibrio mental inmenso. Y desde ahí, desde ese sentimiento de serenidad es más fácil alcanzar la claridad y de, quizá, darnos cuenta de cosas que nos pasan desapercibidas en el tráfago de nuestro día a día. Acallamos nuestra voz externa (la palabra) para que nuestra voz interna (la consciencia) emerja con todo su esplendor.
A continuación quisiera compartir algunas reflexiones que me he traído del retiro. Son obviamente derivadas de mi experiencia personal y no pretenden generalizar sobre una experiencia tan especial e íntima.
Hay un lugar de paz y de luz dentro de uno al cual nadie más puede llegar. Nada ni nadie puede interferir el él ni dañarlo. Tomar conciencia de ello es muy poderoso.
La mente, como el ego, no es buena ni mala. Hace el trabajo para el cual está diseñada: pensar. Sin embargo al adiestrarla, al poner límites a sus excesos, podemos convertirla en una magnífica aliada para llevar una vida dichosa.
Todo lo que ocurre afuera nos afecta. Lo que los demás opinan de nosotros, aquellas cosas a las que con razón o sin ella damos valor, los libros que leemos, la información que consumimos. La buena noticia es que somos libres de elegir en qué ponemos nuestra atención. Esta virtud es preciosa y no debiera malgastarse.
Es fundamental analizar de qué nos nutrimos. Nutrición no se entiende aquí únicamente en relación a los alimentos que ingerimos, sino de una manera holística: todo lo que dejamos que penetre en nuestro cuerpo y mente. Sustancias, lecturas, bulos, propaganda y también las interacciones con las personas de las que nos rodeamos.
Estar en silencio me ha permitido discernir con mayor claridad qué es verdaderamente importante para mí y a qué cosas estaba dando una relevancia que no merecían.
En la época que por suerte o desgracia nos ha tocado vivir el hecho de parar, tomar distancia y callarse un buen rato no es solo una opción saludable sino principalmente una cuestión de higiene mental. Tal y como hacemos en casa, hay que sacar la basura. Y si nos esforzamos un poco, esas bolsas de basura serán cada vez más pequeñas y el espacio que vayan dejando podremos llenarlo de alegría, bondad y nobleza o dios sabe de cuántas cosas hermosas más.

